Paso de Iota agravará la inseguridad alimentaria en Colombia y CentroAmérica

Foto: Archivo referencial
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El paso de los huracanes Eta e Iota por Centroamérica y las islas colombianas de Providencia y San Andrés agravará la inseguridad alimentaria en la región, aseguró este jueves la responsable geográfica para América Latina de la organización humanitaria Acción Contra el Hambre,  Benedetta Lettera.

Esta crisis humanitaria se unió a la pandemia de la covid-19, provocando en conjunto un crecimiento de la inseguridad alimentaria que ya en 2019 había crecido del 23 al 32 por ciento de la población “y eso sin contar con la pandemia actual y los huracanes”, subrayó en una conferencia de prensa virtual, desde Madrid.

Lettera enfatizó que el desafío de los huracanes es uno más “añadido a los que ya tiene la razón”, pero el principal problema es que “llega en un momento en que hay menos recursos porque todos se movilizaron para la pandemia.

Solo en Colombia, la covid-19 ha dejado 37.117 personas fallecidas y más de 1,3 millones de casos positivos. De los países centroamericanos, el que más decesos reporta es Guatemala, con 4.191 y 123.460 contagios.

En conjunto, Centroamérica ha sufrido las pérdidas de al menos 13.260 vidas, un dato que podría escalar con los “números reales” exigido por el gremio médico independiente en Nicaragua, donde solo se contabilizan de manera oficial 161 muertes.

En ese marco, con toda la atención gubernamental enfocada en detener el avance de la covid-19, los huracanes Eta e Iota azotaron Centroamérica y las islas colombianas Providencia y San Andrés las primeras dos semanas de noviembre, dejando más de 5,2 millones de personas resultaron afectadas por la emergencia.

“Aunque no hubo tanta pérdida humana”, como asintió Lettera, ambos fenómenos “tuvieron un impacto muy grave”, con énfasis en “la forma de subsistencia y en los medios para acceder al trabajo, que afectarán en el medio y largo plazo”.

Agregó que “no hay una estimación clara de los efectos de la pandemia” al momento, aunque “hay 47,7 millones de personas expuestas a la inseguridad alimentaria, pero para 2030 se calcula que serán 70 millones y eso sin contar los efectos de la covid-19 y del cambio climático, como este tipo de emergencia que vemos ahora con Eta e Iota”.

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La responsable de la emergencia en San Andrés y Providencia de Acción Contra el Hambre Colombia, María Pía Ferrari, consideró que en ambas islas el 98 por ciento de la infraestructura sufrió daños por el paso de Iota y el 100 por ciento de la población resultó afectada.

Las pérdidas de ganado, cultivos y pesca, de los arrecifes y el turismo son incalculables dijo Pía, aunque mencionó que la vegetación podría restaurarse en cinco años y los arrecifes, en 15, “pero el problema es que sigue lloviendo”. Efe