La confrontación entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Iván Duque escaló tras el accidente del avión Hércules: Petro cuestionó el estado de la aeronave mientras Duque lo acusó de ruindad y defendió la adquisición del avión.
El cruce fue sin filtros. Petro afirmó que el Hércules era una aeronave en mal estado, apuntando a responsabilidades en la cadena de decisiones que permitieron su operación. Duque respondió con contundencia, calificando las palabras del presidente como ruines y recordando que el avión fue una donación del Gobierno de Estados Unidos durante su administración.
La paradoja quedó en evidencia: mientras Petro pedía no politizar la tragedia, él mismo protagonizaba uno de los cruces políticos más encendidos que generó el accidente, en medio del duelo de las familias de las víctimas y los sobrevivientes.




