Ante el cuestionamiento según el cual “pagar una encuesta resta validez a una medición”, nos preguntamos: ¿acaso las métricas gratuitas son entonces las que sirven?.
Recopilar información y opiniones en un grupo de personas sobre temas específicos nos lleva a obtener datos y conocimientos sobre actitudes, comportamientos, necesidades y preferencias de una población determinada, algo que si bien parece simple, representa construir estrategias de la mano de la investigación de mercados, la sociología, la psicología y la política, entre otras actividades.
Hacer encuestas, esa actividad que desde la consolidación del dato no puede ser gratuita, nos permite obtener información precisa, analizar tendencias, identificar necesidades y preferencias de la población, mejorar la toma de decisiones y tener de primera mano una herramienta útil para planificar acciones.
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Es momento de asumir que la promulgación de resultados sobre encuestas mediáticas, los que sean, claramente representa un mensaje intencional detrás de un anuncio. Así las cosas, solo se puede confiar en la información propia y confidencial que cada equipo tiene; las encuestas de los medios siempre harán parte de la estrategia de percepción que busca construir resultados, tras bambalinas sabemos que lo que ocurre es distinto.
Según lo planteado, a nuestros autoproclamados líderes les sigue preocupando: ¿en qué puesto marcha su intensión de voto?, cuando lo realimente importante es conocer las necesidades de la gente, interpretar la razón que da lugar a indecisiones y no medir el nivel de culto que acompaña el ego de venidosos dirigentes.
Está más que claro, “las encuestas hay que pagarlas, no así su publicación”, de hecho entre más secretas sirven más; y la próxima vez que se cuestione el papel de las métricas recordemos: “lo que no se mide, no existe” y “lo que se cuenta, nunca se cuenta”.
Por: Freddy Serrrano Díaz
Estratega Político