La sede del Partido Comunista en Morón, Cuba, fue incendiada por manifestantes en el marco de protestas populares desatadas por la crisis de combustible y los cortes masivos de energía que afectan a toda la isla.
Cuba registró apagones que desconectaron hasta el 65% de la isla en horario de mayor demanda. Según reportes de medios locales, las manifestaciones estallan en un contexto de profundo malestar ciudadano ante los apagones prolongados y el desabastecimiento de combustible que golpean a la población cubana.
El incendio de la sede partidista en Morón representa uno de los actos más contundentes de la protesta, en un país donde la expresión pública del descontento históricamente ha tenido severas consecuencias para quienes la ejercen.
🔴 #Noticias | En medio de protestas por apagones y falta de combustible, manifestantes incendian sede del Partido Comunista en Cuba.
— CABLENOTICIAS (@CABLENOTICIAS) March 14, 2026
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La Unión Eléctrica (UNE) proyectó una capacidad de generación de 1.120 megavatios para el horario pico, frente a una demanda de 3.130 megavatios. La diferencia, 2.010 megavatios de déficit, se tradujo en apagones programados que afectaron hasta el 65% de la isla de forma simultánea.
El récord lo tuvo una jornada en que el 68% del país quedó sin servicio eléctrico al mismo tiempo, la cifra más alta desde que Cuba comenzó a publicar estadísticas energéticas en 2022.
La crisis no llegó de un día para otro. El deterioro del sistema se aceleró desde mediados de 2024, y las sanciones petroleras impuestas por el Gobierno de Estados Unidos desde enero agravaron el panorama. La llamada generación distribuida, motores de diésel y fueloil que respondían por el 40% de la mezcla energética del país, quedó paralizada por la falta de combustible.
El otro 40% dependía de plantas termoeléctricas, y allí el problema fue distinto: nueve de las 16 unidades del país estuvieron fuera de servicio por averías o mantenimiento.
Estas instalaciones funcionan con petróleo nacional, por lo que su colapso no obedeció al bloqueo sino al estado de una infraestructura con décadas de uso y sin inversión suficiente. Una avería en una central del occidente del país llegó a dejar sin electricidad a seis millones de cubanos en varias provincias, incluida La Habana.
Expertos independientes calcularon que sanear el sistema eléctrico requeriría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares. El Gobierno cubano atribuyó la crisis a las sanciones de Washington, mientras analistas señalaron que la combinación de financiación insuficiente y el bloqueo petrolero explicó el colapso. La economía acumuló una contracción de más del 15% desde 2020, según cifras oficiales, y los apagones fueron el detonante de protestas en distintos puntos de La Habana. EFE



